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Isla Decepción: lo que aún no sabes sobre esta isla de la Antártida

La isla Decepción (Deception Island), cuya traducción errónea de la palabra “deception”, la eximió de llamarla como realmente es su significado, “engaño”, no decepción. Pertenece a las Islas Shetland del Sur, archipiélago en la Antártida. Es un volcán, junto al monte Erebus y la isla Buckle, de los tres que existen en la Antártida.

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Ubicación e historia

Nathan Palmer, foquero estadounidense, llamó “Deception Island” a este lugar por su engañosa apariencia, pensaba que era una isla normal, hasta que descubrió que se trataba de un volcán activo, rodeado de tierra caliente, lo llaman “caldera inundada”. (Ver artículo: Isla de Hawái)

El calor que genera el fondo del volcán en la isla, calienta su superficie, esa es la razón, por la que es uno de los pocos sitios en la Antártida que no se congela.

Es muy llamativo el contraste de este pedazo de tierra con negras escorias y lavas solidificadas, con el hielo inmaculado que cubre el resto de millones de kilómetros cuadrados, de la superficie antártica.

Esta isla es reclamada por el Reino Unido de gran Bretaña e Irlanda del Norte, Argentina y también por Chile. Originalmente fue descubierta por los británicos y ocupada por España durante el período colonial. (Ver artículo: Islandia)

Mientras se desarrollaba la II Guerra Mundial, en 1941, Gran Bretaña envió tropas para destruir los tanques y reservas de carbón, que estaban en los restos  de la empresa ballenera alemana  Aktieselskabet Hektor Whaling Company.  Temiendo que Alemania los utilizara en su esfuerzo de guerra.

Caza de focas y ballenas

Los primeros en llegar a esta isla fueron los balleneros y foqueros, por los años de 1820. Fue un ecocidio feroz, acabaron con todas las focas y ballenas, que había en el entorno, hasta que abandonaron la zona.

William Smith y Edward Bransfield, cazadores de focas británicos, avistaron la isla desde el bergantín Williams, en enero de 1820. (Ver artículo: Groenlandia)

Nathaniel Palmer fue el primero en visitar y explorar la isla, cuando iba de paso a las Islas Malvinas. Permaneció durante dos días conociendo y detallando los recursos que tenía la Isla Decepción.

Isla Decepción fue el centro de una efímera industria de caza de focas y ballenas, que se desarrolló en las islas Shetland del Sur, en los años 1819 y 1820.

Su brutal y descontrolada cacería llevó casi a la extinción de lobos y focas, en las islas de Shetland del Sur, para luego ser abandonada en 1825 por los foqueros.

Aún se pueden observar en las playas negras los restos de la Caleta de los Balleneros (casas, depósitos, calderas), el cual fue y sigue siendo, el único asentamiento humano que ha existido en la Antártida.

Allí vivieron 200 personas aproximadamente, empleadas para descuartizar ballenas y focas, para procesar su aceite. Desde 1912 a 1913, se cree que pudieron haber matado unas 5 mil ballenas. Hoy se considera un monumento histórico protegido por el Tratado de la Antártida.

¿Qué se puede visitar en la Isla Decepción?

Por ser una isla casi totalmente deshabitada, se pudiera pensar que no hay nada que ver allá, pero no es así, en todos los sitios hay historia, vestigios de vidas y acontecimientos.

Bases militares

Las bases militares asentadas en la isla, no pasan de ser un conjunto de barracones, con pocas comodidades, las cuales utilizan sólo en temporadas de verano. Los laboratorios eran sólo contenedores acondicionados y habilitados para sus trabajos de investigación.

El capitán británico Henry Foster, en 1829, visitó la isla en el barco Chanticleer para realizar mediciones topográficas, pendulares y magnéticas, en la caleta Péndulo.

Esa fue la primera vez que llegaron científicos a la isla, cuyos resultados, dos meses después, fueron el haber hecho el primer mapa topográfico de la Isla Decepción.

Años más tarde, en 1839, Charles Wilkes, teniente estadounidense, hizo estudios de estrategia naval, siendo el francés Jules Dumont D’Urville, quien cartografió la isla en los barcos Astrolabe y Zelee, ese mismo año.

Base militar española

Volcanes

Esta isla es la cima de un volcán activo, de la cuenca del estrecho de Bransfield. Este último es una cicatriz de la corteza terrestre, que mide unos 800 kms de largo, paralela a las de Shetland del Sur y a la península Antártica.

Si se detalla el plano de la isla, se puede ver que se trata de un gigantesco cráter, con abertura por su lado suroeste, por el que se cuela el mar al interior de la “caldera”.

Ese túnel es lo que llaman Fuelles de Neptuno, por el que se puede entrar en barco al interior de la isla. Los vientos son muy fuertes y el paso muy estrecho.

Hay una roca hundida justo en medio del paso, lo que hace difícil cruzarlo. Sólo se deja esa tarea a navegadores expertos.

La base de este volcán está a unos 850 mts bajo el nivel del mar, posee un diámetro de 25 a 30 kms y su erupción en el periodo cuaternario, causó la formación de esta isla. La máxima altitud alcanzada está en el monte Pond, al este de la isla, con 539 mts/s.n.m.

Más de la mitad de la isla se encuentra cubierta por glaciares, los que se ven cubiertos por los piroclastos, que generan las erupciones, llamados glaciares negros. (Ver artículo: Isla de Man)

Por las surgencias de aguas termales que se ven en casi todos lados, hace suponer la frecuente actividad volcánica de la isla.

La última erupción sucedió en el año 1967, dejando las bases chilenas y argentinas destruidas, con algunos daños a la británica. (Ver artículo: Islas Malvinas)

Bahía Puerto Foster

En la isla hay una bahía llamada Puerto Foster, con una abertura de 150 mts, conocida con el nombre de Fuelles de Neptuno. Además de la bahía, en Puerto Foster está la caleta Balleneros, la caleta Péndulo, la Bahía Teléfono y la Primero de Mayo o Fumarola.

Hay aguas termales, con aguas cuyas temperaturas superan las del mar exterior de la isla. Al exterior de la isla sobresale la Punta Macaroni o Froilán. Por el extremo sur está la isla Lavebrua y al sudoeste la Roca Nueva.

Sitios y monumentos históricos

En 1995 se creó la Bahía de Balleneros, sitio que abarca todos los restos de las orillas de caleta Balleneros, de la estación ballenera noruega Hektor, el cementerio, un monumento en homenaje a 10 hombres que se perdieron en el mar y los restos de la Base militar B.23.

¿OVNIS en Isla Decepción?

Era una noche clara y de cielo estrellado, con escasa nubosidad, en la base naval argentina Decepción, situada en la isla homónima, perteneciente al archipiélago de las Shetland del Sur.

Aquel 3 de julio de 1965, un grupo constituido por 17 personas, 14 integrantes del destacamento argentino y 3 militares chilenos que estaban de visita, provenientes de la base Aguirre Cerda, fueron testigos del avistamiento de las evoluciones de un extraño objeto luminoso sobre aquellos cielos antárticos…”.

Así empieza uno de los testimonios más vistos, referidos al avistamiento de OVNIS en la isla Decepción, en el año 1.965. Fue un gran acontecimiento, difundido en la prensa y radio nacional e internacional, siendo el tema obligado de conversación, en los pocos pobladores de la isla y fuera de ella también.

El comandante encargado de la unidad era el teniente de fragata Daniel Alberto Perisse, convertido tiempo después en un destacado ufólogo. Perisse describió al objeto con un tamaño de unos 75 a 90 metros de diámetro.

Así mismo otro de los miembros del grupo, Jorge Hugo Stanich, meteorólogo civil de la Base, aseguró haber visto cuatro objetos, no en forma conjunta, sino en diferentes sitios.

Por más que intentó fotografiar al objeto, no pudo lograrlo, por no contar con un rollo de película apropiado, tomando en cuenta la escasa luz reinante durante el invierno antártico.

Aunado a los vientos intensos y la distancia que acaecía en ese momento, fueron factores adversos para lograr tan ansiadas evidencias fotográficas.

Otros avistamientos

Ese mismo día, el destacamento militar chileno, ubicado al sudoeste del argentino, también detectó movimientos de objetos en el cielo. Algo parecido ocurrió con los cinco británicos que contemplaron, desde su base antártica, una extraña mancha luminosa, que permaneció intacta por espacio de 10 minutos.

Debido a la seriedad del asunto, la Secretaría de la Marina dio su versión oficial, el 6 de julio de 1965, tres días después del acontecimiento:

Desde el Destacamento Naval Decepción, en la Antártida Argentina, fue observado el día 3 de julio, a las 19:40 horas, un objeto volador de forma lenticular, aspecto sólido, coloración predominante roja y verde, por momentos con tonalidades amarillas, azules, verdes, blancas y anaranjadas.

Fue registrado su desplazamiento en dirección general Este, por momentos cambiando al Oeste, a una altura de 45 grados sobre el horizonte y a distancia aproximada de 10 a 15 kilómetros.

Destacase la ausencia de sonido, habiéndose observado en sus evoluciones variaciones de velocidad, así como también haber permanecido estacionario, por momentos, en el espacio.

El objeto fue reconocido bajo condiciones meteorológicas que pueden ser consideradas, para la zona, excepcionales en esta época del año; cielo despejado, algunos estratos cúmulos aislados, luna visible en cuarto menguante.

El reconocimiento del OVNI fue efectuado por el observador meteorológico del destacamento, junto con 10 personas más de la dotación. El intervalo de observación fue de 15 a 20 minutos, pudiéndose tomar fotografías…».

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